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  In Camera — Abril 2008

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  Archivo Técnico

Una retrospectiva a 1913: Un crítico de prensa le preguntó a la legendaria actriz de teatro Sarah Bernhardt porque estaba apareciendo en películas de bajo nivel en vez de concentrarse en actuar en obras de teatro. La actriz legendaria respondió que ella actuaba en películas para la posteridad. La triste realidad es que la mitad estimada de las películas producidas en los Estados Unidos durante el primer siglo de la industria se han perdido.

A fines de los 70, Martin Scorsese publicó una señal de alerta advirtiendo que la herencia irremplazable de una forma importante de arte estaba en peligro. Su perseverancia lo guió a efectuar avances significativos en las prácticas de restauración y almacenamiento de películas.

En 1990, junto a otros directores de vanguardia fundaron The Film Foundation, entidad que se convirtió en una fuerza significativa en generar conciencia y en financiar la restauración y almacenamiento de cientos de películas clásicas.

Un artículo del New York Times escrito por Michael Cieply el 23 de diciembre de 2007 puso en perspectiva el valor financiero de un almacenamiento efectivo. Citaba un reporte publicado por Global Media Intelligence que afirmaba que aproximadamente un tercio de los 36 mil millones de dólares en ingresos anuales ganado por los estudios de Hollywood proviene de sus cinematecas.

Otro paso gigantesco fue dado en noviembre pasado cuando la Academia de Artes y Ciencias del Cine publicó un extenso reporte titulado 'The Digital Dilemma' con el subtítulo 'Strategic Issues in Archiving and Accessing Digital Motion Picture Materials'. El reporte de 75 páginas tiene la co autoría de dos respetadas autoridades, Andy Maltz, director del Science and Technology Council de la Academia y el experto en conservación Milt Shefter.

Una línea en el prefacio anuncia la misión: “Incluso alguno de los artistas quienes son de los más evangelizadores en cuanto al nuevo mundo de películas digitales a veces parecen no haber explorado completamente la cuestión de que pasaría con una producción digital una vez que deja el teatro y comienza su vida (si todo va bien) como un recurso a largo plazo de un estudio de cine”.

El estudio de un año de duración fue emprendido en invierno del 2005 después que Phil Feiner, presidente del Digital Archiving Committee de la Academia, propuso una reunión cumbre con los archiveros de estudio y líderes de tecnología, junto con su contraparte en otras organizaciones, incluyendo agencias de gobierno, salud, universidades y astrónomos.

“Esta es la primera vez que los ejecutivos de tecnología y archivistas de los estudios más otras instituciones públicas como la Librería del Congreso, los archivos de UCLA, y la Association of Moving Image Archivists, se reunieron para discutir estos temas de preservación”, menciona Shefter.

“La Academia no es una organización de defensa”, añade Maltz. “Tenemos gente que sabe y se preocupa de la importancia de almacenar en conjunto para discutir los temas y para determinar las preguntas que necesitan ser hechas y respondidas. El reporte es un resumen de nuestras conclusiones. Más de 70 expertos fueron posteriormente entrevistados”.

Sólo para poner ese comentario en perspectiva, en 1999 los científicos de la NASA descubrieron que no podían leer los archivos digitales de las imágenes descriptivas de la sonda espacial de Viking enviados de vuelta a la tierra en 1975, debido a que los datos estaban en un formato obsoleto.

Proceso Asequible

Shefter observa que todos los estudios de Hollywood han estado archivando sus películas, incluyendo el negativo original y los materiales de intermedio, las separaciones de YCM (amarillo, cian y magenta) en una estable película de poliéster blanco y negro bajo un ambiente de humedad y temperatura controlada para los últimos 40 años y en algunos casos más.

“Una vez calculé que la película en promedio genera 300 cajas de negativo, interpositivos, película YCM, negativo B, outtakes, más guiones y notas”, dice Shefter. “Los YCMs pueden ser usados para reproducir el negativo original sin comprometer las imágenes. Es un proceso asequible comparado con los costos de almacenamiento digital”.

Un artículo reciente publicado por DGA Quarterly menciona a Feiner quién observó esto cuando Superman Returns fue producido en formato digital el 2006 y generó un estimado de 200 terabytes de datos. Un solo terabyte equivale a 10 billones de bytes de datos.

Feiner pregunta, “¿Qué haces con toda esa información?”

Shefter denota que I Love Lucy y otros programas producidos por Desilu Studios hace unos 50 años atrás todavía se comercializan debido a que fueron adecuadamente archivados.

“Trabajé en CFI labs por años”, menciona Shefter. “Tenemos las películas de los programas de Desilu almacenados en nuestras bóvedas. Los programas originales fueron producidos en película blanco y negro y los posteriores en negativo de color. Desilu archivó la película de sus programas de TV en la bóveda de laboratorio sin darse cuenta que llegarían a ser valiosos. Algunos de estos programas aún están en televisión generando ganancias”.

El reporte del 'Dilema Digital' se centraliza en las películas de los estudios de Hollywood. Compara ambas prácticas y costos para almacenamiento digital y foto químico. El reporte cita el consenso general existente en torno a la mayor volatilidad del medio digital en comparación con la película, debido a la degradación de las señales y a la obsolescencia de los formatos y estándares. Existe un consenso que los archivos digitales deben ser migrados cada cuatro a cinco años para asegurar su accesibilidad.

La Academia reporta que el costo anual de almacenar un archivo master digital para una película es de alrededor de 12.514 dólares comparado con los 1.059 dólares de hacerlo en película. El reporte afirma que el costo de almacenar adecuadamente todos los elementos relevantes de una película producida en formato digital es de 208.059 dólares al año. El reporte también señala que un disco duro para medio digital puede “congelarse” en tan solo dos años y los archivos DVD eventualmente se degradaran en más o menos la mitad y no se espera que duren más de 15 años.

El reporte también se centra en el uso de la tecnología de intermedio digital (DI) para controlar las películas producidas tanto en película como en formato digital. Los masters ajustados son usados para producir copias digitales y para copias en positivo de distribución en cines.

Más de 20 centros de postproducción en los Estados Unidos están actualmente brindando servicios de intermedio digital. No existen estadísticas oficiales documentando el porcentaje de las películas que son masterizadas digitalmente. Las estimaciones van desde un 70 a 80 por ciento. Después de la edición offline, el negativo cortado es escaneado a resoluciones que van desde HD a 2K y 4K dependiendo del productor y del presupuesto. Las películas que son distribuidas en cine son grabadas en película de 35 mm que pueden convertirse en un registro de archivo de corte final.

Poniendo el dedo en la llaga

“Qué es lo que ocurrirá 20, 30 o 50 años desde ahora, cuando alguien quiera volver a publicar una versión editada del director incluyendo las partes no utilizadas?” pregunta Shefter.

Es una pregunta retórica. El observa que a menos que los dueños del contenido estén comprometidos a migrar los masters de intermedio digital y los archivos digitales de los outtakes a nuevos formatos y estándares cada cuatro a cinco años, los riesgos son que estos se pierdan para siempre.

“Es importante para los productores entender que los archivos de master digital que son generados hoy en día no son un medio de archivo que puedes desmontar en cinco a 10 años”, menciona Shefter. Una alternativa es grabar en película y hacer separaciones de YCM. Sin embargo, lo único que se preserva es lo que hay en el intermedio digital”.

Mientras el reporte del 'Dilema Digital' se centra en películas de estudio producidos para distribución en cines, genera interrogantes acerca de los shows de televisión producidos en película que son post producidos en formato HD (Alta Definición). Maltz acota que los productores pueden archivar el original y cortar el negativo, pero el master HD plantea las mismas inquietudes que los masters de intermedio digital en la industria de las películas. ¿Se degenerarán los archivos digitales de HD y las cintas? Estará disponible en el futuro el hardware compatible necesario para leer y remasterizar los archivos. ¿Cómo evolucionará el software? ¿Las audiencias del día de mañana contarán con sets de televisión de 2K y 4K de resolución en sus hogares?

“El reporte pone el dedo en la llaga”, concluye Maltz. “Nuestro objetivo fue hacer que la gente tanto al interior como en el exterior de la industria estuviera consciente de este importante tema”.

La alternativa para encontrar soluciones es la atemorizante conclusión del artículo de Cieply en el New York Times. Pronostica que las audiencias en el futuro podrán ver las películas de Wallace Beery mucho después que las películas contemporáneas producidas y archivadas en formato digital se vayan. Nota: Beery figuró en películas de Hollywood desde 1913 hasta 1949.